AUTOR: RAFA GARCÍA (Fundador de Valor 2.0)

Admitámoslo –yo el primero-, llevamos tiempo utilizando el término Productividad personal sin, probablemente, haber reflexionado demasiado sobre lo que significa. Incluso sin saber si es realmente el que querríamos o deberíamos utilizar.

Sin lugar a duda, estás familiarizado con el término. En los últimos tiempos se ha puesto muy de moda y todos lo manejamos con soltura. Escuelas de negocios, departamentos de formación de las grandes empresas, abundante literatura, blogs, artículos… Pero ¿sabemos realmente qué significa y de dónde procede?

El origen del concepto Productividad Personal

Durante la segunda mitad del siglo XX, empezó a extenderse, en ciertas personas, la angustiosa sensación de tener, sistemáticamente, más tareas pendientes, que tiempo disponible para sacarlas adelante.

Mandos ejecutivos, centros de confluencia de información y toma de decisiones

Los ejecutivos, debido a dos factores, se han conviertan en auténticos centros de confluencia de información y toma de decisiones. Por un lado, la progresiva consolidación de mandos ejecutivos en las organizaciones. Y, por otro lado, la complejidad creciente del entorno, es decir, el aumento de la competencia, el desarrollo tecnológico, la velocidad en los cambios, el mayor nivel de exigencia social y las condiciones laborales, entre otros. Estos, a la larga, han provocado que los ejecutivos se hayan metamorfoseado en cuellos de botella.

La carga de trabajo global en la familia

A nivel social, paralelo al ya comentado, se consolidó otro cambio. La mujer tuvo que incorporarse a la vida laboral durante las Guerras Mundiales para cubrir las bajas dejadas por los hombres. Y cuando las Guerras acabaron, una buena parte de ellas se mantuvieron en el mercado laboral.

Lo que conllevó que nadie se dedicase 24/7 al cuidado de niños, mayores, la compra, la cocina, la limpieza… Consecuentemente, la carga de trabajo global de una familia se vio fuertemente incrementada; ya que, a la dedicación laboral de uno, se sumaba la de otra y la dedicación puramente familiar.

Productividad, la relación entre lo producido y los medios empleados

Por tanto, nos encontramos con dos realidades muy similares. El ejecutivo que aglutinaba muchas responsabilidades; mientras, el común de los mortales estaba expuesto a una vida que aprieta de carallo.

La verdad, es que todos, alguna vez, nos hemos visto abocados a sacar más cosas adelante con los mismos recursos. Y eso, la relación entre lo producido y los medios empleados, es lo que en términos económicos se conoce como productividad.  De ahí que tenga sentido hablar de productividad personal. De ahí que muchos se hagan la siguiente reflexión:

¿Podría cambiar algo en mi vida, en mis hábitos, en la forma en la que hago las cosas o me enfrento a los múltiples frentes abiertos, para llegar a más, sin estar todo el día con la lengua fuera?

Gestión del tiempo, ¿un término sin sentido?

Sin embargo, el término que empezó a manejarse, para referirse a todo esto, fue time management o gestión del tiempo. Palabra que, todavía hoy, está muy vigente, a pesar de que algunos consideramos que no tiene ya demasiado sentido. Para empezar, porque el tiempo transcurre sí o sí con independencia de lo que intentemos hacer al respecto. Pero ya profundizaré en esto en otro momento.

La efectividad personal, objetivos a largo plazo

Productividad personal, podríamos decir, sí es un término acertado; aunque también puede inducir a error. Esto no va simplemente de hacer más en menos tiempo, es bastante más complejo. Por ejemplo: un comercial se pasa el día haciendo visitas, llamadas y propuestas. Y, al terminar su jornada, puede sentirse satisfecho por ello porque remata su día con un montón de checks cubiertos… a pesar de que las semanas avancen sin conseguir cerrar gran cosa. Sin embargo, otro comercial, posiblemente más efectivo, puede que, con la mitad de las tareas realizadas, en su día a día, obtenga mejores resultados a largo plazo. Ahí está la clave: en la efectividad: ¡Podemos hablar de efectividad personal!

Pero la evolución terminológica no ha rematado. De hecho, conviven y convivirán diferentes formas de referirnos a esta materia. Tras casi seis años dedicándome, profesionalmente, a ayudar a otros a organizarse mejor, yo también he ido cambiando. 

Cambiemos productividad personal por organización personal

Si “gestión del tiempo” ya no nos vale, debemos también admitir que el término productividad tiende a generar incomodidad. Estoy seguro de que a muchas personas se les habla de productividad personal e instintivamente se visualizan a sí mismas con la lengua fuera. Pensando… “¿Te parece poco lo que ya hago?!”

¿Qué tal si cambiamos por un término más humano, más amable…? ¿qué tal si empezamos a hablar de organización personal?